Opinión
Problemas de fondo con soluciones de forma: NOM51
Por Ximena Céspedes
El nuevo etiquetado no soluciona el problema de fondo, porque hasta la Secretaría de Salud -que impulsó esta norma- cayó en el juego del marketing.

Llevamos más de un año en pandemia por COVD-19 y eso que nos dijeron que solo estaríamos encerrados durante semana santa de 2020.

Pero más allá del encierro, y cómo lo hayamos vivido, el COVID-19 vino a mostrarnos que hay una serie de temas que teníamos en el tintero pero que por la pandemia tuvimos que darle prioridad, y uno de ellos es precisamente el tema de la obesidad.

La pandemia del Covid-19 no sólo vino a enseñarnos de golpe que cualquier síntoma, por muy débil que sea, puede representar un gran riesgo para la salud, sino que nos puso a pensar en la forma de consumir alimentos, pues recientes estudios indican que una persona con sobrepeso tiene más riesgo de complicaciones por Covid-19.

Y aunque es un tema de salud pública, la autoridad sanitaria quiso atacar un problema de fondo entre los mexicanos - la mala alimentación - con un problema de forma, la Ley del Etiquetado o NOM 51.

Esta norma, que entró en vigencia en plena pandemia, se encontró con un primer obstáculo, los mexicanos estaban más preocupados por poder comer que por lo que comían. De acuerdo con estudios de diversas organizaciones y datos del Inegi, la pobreza en México aumentó, lo que hace más proclive que los mexicanos se preocupen más por la base de la pirámide de Maslow que por los sellos en los alimentos.

De acuerdo con un estudio realizado por Metrics con su herramienta Xpectus, en esta primera fase, el 50% de los mexicanos no estaba de acuerdo con la medida, señalaba que el etiquetado no era claro, que no era la manera de evitar que la gente comiera mejor y tomara mejores decisiones sobre alimentación. Así mismo que la comida que no estaba empacada, principalmente la de puestos en la calle, no estaba sujeta a ninguna regulación.

Así mismo, el estudio demostró que sobre el etiquetado, el tema que más resalta entre los usuarios de medios digitales es la prohibición de poner en los empaques personajes infantiles. El 64% de los internautas están en contra de la medida. Con memes, burlas, y señalamientos contra el gobierno algunos usuarios reprochaban al Gobierno que debía combatir los feminicidios, inseguridad y corrupción antes que quitar a los personajes.

¿Por qué algo que parecía la solución a la mala alimentación se volvió en un problema en la opinión pública? La respuesta, porque el nuevo etiquetado no soluciona el problema de fondo, porque hasta la Secretaría de Salud - que impulsó esta norma - cayó en el juego del marketing de los personajes y ahora, para el público, la NOM 51 se quedó en el inconsciente colectivo como la norma que quita a los dibujos animados de los productos.

No soy experta en salud pública pero sí recomendaría a los expertos que leyeran a Michelle Obama y su estrategia de combate a la obesidad infantil que llevó a cabo mientras era primera dama de Estados Unidos. Los problemas se arreglan con soluciones de fondo, no de forma.

Qué mejor ejemplo, de que a los problemas no se les busca a un culpable, sino se les enfrenta, se les asume y se resuelve.

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