Cuba
Con la salida de Raúl Castro, el lobby cubano presiona a Biden para que impulse cambios en la isla
Republicanos y demócratas quieren aprovechar el fin de la era Castro en el liderazgo del PC cubano, para impulsar cambios en la isla.

  Los cubanoamericanos de ambos lados del espectro político estadounidense están pidiendo al presidente Joe Biden que intensifique los esfuerzos para impulsar cambios en Cuba tras la renuncia de Raúl Castro como líder del Partido Comunista de la isla.

A mediados de mes, Castro, de 89 años, oficializó en un congreso del partido que se haría a un lado y entregaría la conducción a una generación más joven "llena de pasión y espíritu antiimperialista". La medida puso fin al liderazgo formal de la familia Castro sobre Cuba, que comenzó con la revolución de 1959 que derrocó a Fulgencio Batista. A raíz de la salida formal de Castro, el Partido Comunista de Cuba pasó a manos de Miguel Díaz-Canel, quien ha sido el presidente de la isla desde 2018.

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En Estados Unidos, que es el hogar de más de 2,3 millones de cubanoamericanos, el tercer grupo latino más grande del país, muchos miembros de la diáspora no creen que Díaz-Canel vaya a reformar el gobierno de la isla o aumentar las libertades de sus ciudadanos. Entre los que no esperan un cambio se encuentra Otto Reich, un ex diplomático estadounidense republicano nacido en Cuba que sirvió en las administraciones de Ronald Reagan, George H.W. Bush y George W. Bush.

Díaz-Canel será más de lo mismo. No es un Gorbachov y no es un reformador. Es un aparatchik del partido. En los últimos tres años ha demostrado ser un testaferro de los octogenarios y los intransigentes que aún dirigen el Gobierno, el Ejército y el Partido.

En una entrevista con LPO, Reich comparó este cambio con la seguidilla que tuvo lugar en la Unión Soviética a principios de la década de 1980, cuando la conducción pasó de Leonid Brezhnev a Yuri Andropov y luego a Konstantin Chernenko. No fue hasta que Mikhail Gorbachov asumió el poder como jefe de Estado en 1988 que tuvo lugar un cambio sustantivo en la entonces URSS, que se disolvió poco después. "[Díaz-Canel] será más de lo mismo", dijo Reich. "Ciertamente no es un Gorbachov, y no es un reformador. Es un aparatchik del partido. En los últimos tres años ha demostrado ser un testaferro de los octogenarios y los intransigentes que aún dirigen el Gobierno, el Ejército y el Partido".

El presidente Díaz-canel con su par de Venezuela, Nicolás Maduro.


La salida de Castro está planeada desde hace varios años. En 2019, el Partido Comunista redactó una nueva Constitución que aseguró que el sistema comunista de Cuba no se puede cambiar. "El sistema socialista que apoya esta Constitución es irrevocable", sostiene el texto. Sin embargo, la sucesión llega en un momento difícil para el régimen cubano. Se estima que la economía de la isla se contrajo un 11% el año pasado, en gran parte debido al impacto del Covid-19 y las sanciones estadounidenses impuestas por el presidente Donald Trump, que aún no han sido eliminadas por la administración Biden.

Reich, dijo que espera que el gobierno demócrata no regrese a las políticas hacia Cuba de Obama, que restableció las relaciones diplomáticas con Cuba, alivió algunas restricciones de viaje y levantó ciertos bloqueos a los envíos de remesas al país.

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"La administración Obama lanzó un salvavidas económico a un régimen que se hundía", dijo el diplomático. "No solo no hubo cambios positivos en Cuba, sino muchos cambios negativos. La represión aumentó y las compras a Estados Unidos disminuyeron considerablemente, todo lo contrario a lo que había dicho Obama cuando anunció el cambio de política y por qué era necesario. ", agregó Reich.

La sucesión en el liderazgo de la isla llega en un momento difícil para el régimen cubano. Se estima que la economía de Cube se contrajo un 11% el año pasado, debido al impacto del Covid-19 y las sanciones impuestas por Trump, que aún no han sido eliminadas por la administración Biden.

Cuando explicó los cambios en la política estadounidense hacia Cuba a fines de 2014, Obama dijo que creía que el abordaje no había funcionado durante décadas. "No debemos permitir que las sanciones estadounidenses aumenten la carga de los ciudadanos cubanos a los que buscamos ayudar", afirmó.

Reich dijo que cree que la administración Obama "cayó en una trampa" y que las sanciones que él criticaba y levantó lograron evitar que Cuba "exportara" la revolución a otras partes de América Latina.

"Le diría al gobierno de Biden que no caiga en la misma trampa. Le dieron al gobierno cubano todo tipo de concesiones", agregó. "No han adoptado un enfoque diferente hasta ahora, pero solo han pasado 100 días. Curiosamente, parecen haber aprendido de los errores de Obama en las concesiones unilaterales".

Obama durante su visita a Cuba cuando junto a Raúl Castro presenciaron un partido de beisbol.


En febrero, sin embargo, Biden anunció que planeaba dar marcha atrás con algunas restricciones a los viajes entre Estados Unidos y Cuba impuestas por el anterior gobierno.

Históricamente, los cubanoamericanos, particularmente en el sur de Florida, han respaldado al Partido Republicano y apoyado sus políticas duras hacia Cuba. Una encuesta de Pew Research antes de las elecciones de 2020, por ejemplo, encontró que el 58% de los cubanoamericanos simpatizaba con los republicanos, en comparación con el 38% que se inclinaba hacia los demócratas.

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Entre los cubanoamericanos de tendencia demócrata que favorecen la relajación de las restricciones en la isla está Elena Sheppard, una escritora residente en Nueva York cuya familia abandonó Cuba en 1960, un año después de la revolución. Si bien no espera reformas inmediatas de Díaz-Canel, a quien describió como "vecino de Castro", dijo que cree que el embargo "debe terminar".

"Hemos estado haciendo lo mismo durante 50 años y todo lo que se está logrando es arruinar la vida de las personas en ambos lados del Estrecho de Florida", dijo. "Creo que ahora es un momento en el que hay una oportunidad de cambio. Hay nuevos líderes aquí y allá, así que dejemos de cometer el mismo error una y otra vez", explicó.

Hemos estado haciendo lo mismo durante 50 años y todo lo que se está logrando es arruinar la vida de las personas en ambos lados del Estrecho de Florida", dijo. "Creo que ahora es un momento en el que hay una oportunidad de cambio. Hay nuevos líderes aquí y allá, así que dejemos de cometer el mismo error una y otra vez.

Y añadió: "Si has estado en Cuba, lo ves. No puedes no ver la falta. En 2019, las cosas estaban relativamente bien, pero ahora solo escuchamos sobre escasez de alimentos y medicamentos, todo tipo de cosas que tenemos en abundancia aquí en los Estados Unidos. Es casi una broma cruel. Cuba está increíblemente cerca, y no tienen nada."

Además, Sheppard dijo que si bien ve algunos cambios positivos en la isla, como el Movimiento de San Isidro que comenzó en 2018, cree que cualquier presidente de los Estados Unidos tendrá problemas para competir con los votantes cubanoamericanos en Florida, un estado electoral clave.

"Creo que el poder de los cubanos en el sur de Florida es grande, fuerte y probablemente estresante para un político", agregó. "Siempre tengo esperanzas, pero no soy optimista". 

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