EU 2020
Todo vale en la batalla por Florida que libran Biden y Trump
Votos de presos, manipulación en las redes y cientos de millones en publicidad, para ganar el estado que podría definir la elección.

 En la elección presidencial del año 2000 George W. Bush se convirtió en el cuarto presidente estadounidense en ganar la elección y perder el voto popular, algo que no ocurría desde 1888. Una dudosa hazaña que Donald Trump repetiría en 2016 cuando Clinton perdió la elección a pesar de ganar por tres y medio millones de votos. El estado decisivo para Bush fue Florida y lo ganó por 537 votos. Medio millar de personas decidieron los siguientes ocho años de política estadounidense. Sobra decir que Florida y sus 29 votos electorales son de inmenso valor para acceder la Casa Blanca. De hecho, revisando las encuestas más recientes, es difícil imaginar un escenario en el que Donald Trump pierda Florida y logre ganar la presidencia. Hoy, a poco más de un mes de la elección, esos 29 votos electorales siguen en el aire.

"Si los demócratas hicieron un impeachment en año electoral, Trump puede nominar a una jueza para la Corte"

De acuerdo con el sitio de análisis de encuestas FiveThirtyEight, Biden lleva una ventaja de 1.7 puntos por encima de Trump en Florida. Se trata de una diferencia mínima que bien podría entrar en el margen de error. De hecho, es importante considerar la fuerza del voto latino en el estado. Normalmente esto sería una ventaja para Biden, quien a pesar de tener problemas para atraer a este sector sí lleva una delantera cómoda entre los latinos a nivel nacional, pero los latinos de Florida son distintos a los de Texas, Nuevo México, o California.

De acuerdo con el sitio de análisis de encuestas FiveThirtyEight, Biden lleva una ventaja de 1.7 a Trump en la Florida. Se trata de una diferencia mínima que podría entrar en el margen de error. En ese estado buena parte de la migración viene de Cuba y Venezuela, población más afín a los republicanos.

En Florida buena parte de la migración viene de lugares como Cuba y Venezuela, son más afines a los republicanos y privilegian una política exterior estadounidense rígida con los regímenes de Maduro y Castro. 

Queda claro que Trump entiende el dilema. Su campaña en este momento atraviesa problemas financieros y ha retirado publicidad en varios estados clave del Estados Unidos profundo, en especial del cinturón de óxido (rust belt) donde sus chances no se ven nada bien y que fueron clave para su triunfo en 2016. Donde no ha retirado fondos es en Florida. De hecho, el presidente siempre ha demostrado que entiende la importancia del estado. Fue justo en Orlando donde lanzó su campaña de reelección en junio del año pasado, y su "Casa Blanca de invierno", Mar-a-Lago, está en Palm Beach, lugar donde el presidente vota.

Trump saluda a las tropas por teleconferencia desde su residencia de Mar-a-Lago.

Al mismo tiempo, los demócratas saben que, aunque sea una tirada difícil, tienen que intentar algo para ganar Florida. Este mes el magnate y excandidato presidencial Mike Bloomberg anunció que donaría 100 millones de dólares para financiar un bombardeo televisivo constante de mes y medio en Florida a favor de Biden y ver si logran embolsarse el estado clave. Los esfuerzos del exalcalde de Nueva York no se quedaron en eso. Esta semana Bloomberg pagó multas de más de 32 mil exconvictos en Florida que no iban a poder votar. En 2018 la legislatura estatal, controlada por los republicanos, pasó una ley que permitía devolver el derecho al voto a cientos de miles de criminales, siempre y cuando pagaran sus multas pendientes.

El magnate Mike Bloomberg anunció que donaría 100 millones de dólares para financiar un bombardeo televisivo constante de mes y medio en Florida a favor de Biden y pagó las multas de 32 mil ex convictos del estado, para que puedan votar.

Los republicanos no se quedaron sentados. De acuerdo con especialistas como el doctor Eduardo Gamarra, politólogo de la Universidad de Florida, las comunidades latinas del estado, que comprenden casi 20 por ciento del padrón electoral, se han visto inundadas con teorías de la conspiración a través de Facebook y WhatsApp donde pintan al candidato demócrata como pedófilo o aliado de Nicolás Maduro.

"¿Quién va a celebrar el día que -Dios no lo quiera- Trump pierda?", se escucha al comentarista colombiano de ultraderecha Omar Bula-Escobar. "Cuba, ISIS, a quienes Trump destruyó, Hezbollah, a quienes Obama abrió las puertas de Latinoamérica, Irán, China. Toda la suciedad del planeta está contra Donald Trump. Así que, si quieren ser parte de la mugre, vayan con la mugre". Los videos de Bula-Escobar circulan cada vez más por esas redes.

El candidato demócrata Joe Biden.

Otro problema que enfrentan los demócratas es su falta de jugadores a nivel de cancha. Mientras que el gobernador republicano Ron DeSantis y su antecesor Rick Scott, actual senador del estado, han tendido una vasta red de promotores del voto tocando puertas y acercándose a la gente, la campaña de Biden, en parte debido al Covid-19, no tiene este tipo de alcance. Su mensaje está limitado a los medios electrónicos, la televisión y la radio. 

Está por verse qué estrategia conquista el estado: internet, trabajo de campo y rallies de Trump, o bombardeo permanente en los medios de comunicación por parte de Biden.

Tanto en 2016 como en 2018, cuando DeSantis se llevó la gubernatura, la campaña uno a uno fue clave para conquistar el voto latino en el estado. Los hispanos además son célebres por decidirse a última hora por su candidato. 

Trump no quita el dedo del renglón. Esta semana hizo una visita exprés a Florida donde sostuvo un evento en Jacksonville. Biden, en tanto, se prepara para el primer debate que tendrá lugar la próxima semana. Mientras la campaña de Trump retira fondos de manera inexplicable de estados clave para su reelección, por lo menos queda claro que en Florida el plan será luchar hasta el final. Esta semana empezaron a llegar las boletas para votar a distancia en Florida. Está por verse qué estrategia conquista el estado: internet, trabajo de campo y rallies de Trump, o bombardeo permanente en los medios de comunicación por parte de Biden.

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